EL NIÑO GÉMINIS

Tu hijo, nativo de Géminis ha venido al mundo regido por Mercurio, el planeta de la inteligencia y de la dualidad. Es probable que hayas tenido gemelos, ya que durante la época de Géminis nacen más que en cualquier otro momento del año. Pero aunque no sean gemelos, en el sentido físico, tu único hijo Géminis te hará pensar en numerosas ocasiones durante toda la vida si es solamente uno.

Te sorprenderá en muchas ocasiones por su imparable actividad, su despierta inteligencia y su precoz dominio del lenguaje hablado y escrito. Son niños que aprenden a expresarse con mucha más rapidez que los otros. El niño Géminis te hará sonreír por sus expresiones de persona mayor y por las imitaciones que hace de tus amigos y conocidos.

Estar confinado en un pequeño espacio puede ser una crueldad para un pequeño Géminis, cuya naturaleza le impulsa a buscar, explorar y aprender, sin embargo, la angustia del niño Géminis provendrá más del aburrimiento que de la claustrofobia. Llénale el cuarto de cuentos, puzzles y juegos y lo tendrás muy entretenido, al menos por un tiempo. Debes querer a tu hijo Géminis tal como es, un ser amistoso, despierto, inquisitivo y precoz. Puede ser en ocasiones excesivamente inquieto, como si tuviera que vivir dos vidas en una, pero es que realmente es así.

Según vaya creciendo descubrirás en él mil facetas. El niño Géminis practicará por lo menos tres o cuatro deportes simultáneamente, estudiará chino por Internet, derrotará a todos sus amigos en los juegos de habilidad y tendrá una imaginación tan fértil que a veces te resultará difícil creerle cuando te cuente algo. Y harás bien; él pondrá pinceladas a sus relatos y le gustará confundir a los demás con la rapidez de su mente. Debes enseñarle desde pequeño a decir la verdad, a diferenciar la realidad de la fantasía, que a veces en su volátil espíritu se entremezclan.

La constancia y la perseverancia también deben ser fuertemente fomentadas en el niño Géminis. Explícale la importancia y la satisfacción espiritual que produce el acabar lo que uno empieza.

La adolescencia será el momento más peligroso en su equilibrio psicológico. El mayor peligro estará en que caiga en el escepticismo y durante el resto de su vida utilice su inteligencia innata con fines poco éticos. Si le haces comprender la trascendencia de actuar de acuerdo a los propios principios y que la verdad es muy tenaz y se abre camino contra todos los intereses, el niño Géminis estará salvado. Se mantendrá alegre y juvenil aunque tenga setenta años, sabrá encontrar mil estrellas en que seguir encendiendo una nueva ilusión después de cada fracaso.

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