CARTA DE AMOR A PISCIS

PISCIS

Te he visto navegando en un sueño dentro de otro sueño. Unas veces te veía como vela, otras como barco y otras como Mar. Quiero decirte que he estado esperando mucho tiempo el hallarte y ahora que te tengo sigo buscándote. En muchas ocasiones te encuentro viviendo en una atenta receptividad, que oye y que acepta lo que la vida le ofrece, en otras creas una pasividad y un vacío que hace que todo el Universo quiera llenarlo y muchas cosas fluyen hacia ti. Adoro tu suavidad, tu dulzura y tu fe, tu abnegación y ganas de servir. Veo cadenas de oro que te unen a todas las veces en que tu compasión te ha hecho entregar tu corazón. Cómo de tu boca han salido palabras de consuelo que sabían a canela, cómo has puesto medallas en pechos descubiertos, cómo has hecho trajes de luces para guerreros que habían perdido su batalla. Me sorprende tu intuición, cómo ves el fondo de las cosas y de las personas. Los corazones son para ti una plaza abierta y llena de Sol y entras en ellos de puntillas, vertiendo bálsamo en las heridas y regándolos con fe y pasión. Me gusta que me repitas que lo importante no es lo que pase, sino cómo me lo tome. Quiero tomarme todo con agua de rosas, pan de esperanza y vid y que estés a mi lado. A veces te veo entrar en tu océano porque te llama el abismo y sé que no he de decir nada. También sé que a veces sufres y te duele el mundo. No quisiera que te acostumbras al dolor, sino que lo vieras como un visitante que termina por partir. Me asombra cómo te entregas; todo tu ser está presente y al mismo tiempo ausente, dentro y fuera de ti a un tiempo. Es como si vivieras lo que sientes o como si te trasformaras en sentimiento, lo más parecido es la música. Quiero que pienses en mí y me sientas, que veas mi mano en la tuya, mi mirada en la tuya y que no huyas. Deseo que las horas no pasen ahora, verte vivir, cantar despacio tu canción y estar un siglo contando tus pestañas. Una estrella me ha dicho que nada nadas y que tu boca dice la verdad aunque mientas entre dientes. Déjame construir contigo una pirámide de besos. Lloro cuando rezas.

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