CARTA DE AMOR A CÁNCER

CÁNCER

Junto a un río he visto un rumor de olas y no acertaba a comprender como es que estabas allí, reflejándote en todo y poco a poco ya no supe si era tu risa la que caía entre las piedras. Cuando te miro a los ojos veo en ti océanos que cambian tus ricos tesoros. Tus emociones se mueven al son de arpas que vienen de lejos y que estoy aprendiendo a escuchar. A veces pienso que tu corazón es como un inmenso y tierno Sol que al mismo tiempo que abraza la Tierra quiere partir hacia la Luna. No conozco todos tus secretos, tu sabes que no. Hay sombras en ti de las que solo tú conoces su lenguaje, y me gusta respetar su silencio enaltecido, sonreír a tu locuaz mirada, saber lo que no he de decir nunca y quisiera convertirme en un recuerdo, porque sé que en el pasado moras muchas veces. Quiero hacerme amigo de la Luna y preguntarle por qué tratas con tanto cuidado a los que el tiempo y el desaliento han castigado, cómo eres capaz de tenerlo casi todo previsto y a la vez contarte las orejas por si alguna te falta. Quiero convertirme en música porque sé que la amas y que investigues en mí con tu receptividad atenta, que sigas mis sones y mis dones y que reces plácidamente conmigo. Quiero llegar al fondo de tu ser y estallar como una bomba de paz. Pero sobre todo quiero soñar contigo, que a la vez, con una sola alma, creemos cielos color esmeralda, tierras doradas y luz y una tenue noche en la que las estrellas vivan y canten, para desterrar los malos sueños que algunas veces te hacen pensar que te atrapa la soledad. Vibra conmigo y siente una o dos veces la razón por la que tu amor es intrépido y desdeñoso del peligro y tú te ocultas detrás de lo que consideras real. Dime si vendrás a la una o a las tres, si te veré cantando o llorando, si pondrás en mí todo tu anhelo que a veces se mira demasiado al espejo. Esperaré llenando de fe mi copa a que los árboles te indiquen, meciéndose, cuál es el torrente que te lleva a mí y conviertas en tu orilla mis labios.

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