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LEO

En donde empieza la vida para ti, es lo que quiero saber, por que si comienzas siempre en ti, no se si llegarás a mi. Y no quiero desafiarte, ni ver tu alma flameando, más bien quiero ver tu corazón dándome calor, convertido en sol de medio día, llegando a tu cenit. Se por favor, una vez cada dos y no solo por mi, la fuente para el agua, el color para la flor, el viento para la nube y escúchame cuando me hables.

Quiero decirte que a veces me aturdes y otras me llenas de gozo. Eres para mi un latido constante, una promesa halada. Y cojo mi antorcha y me uno a tu fuego que arde tanto... hasta que levantas tu voz, y alguien te recuerda que es verdad, que necesitas, secretamente, que la admiración caiga a tus pies desmayada, y todos vitoreen tu nombre, y te vistas de victorioso laurel.

Creo que hay alguien en ti que te lo da y te lo quita todo. Y tal vez no te deja recordar las muchas batallas que has ganado. Te las quiero recordar: cuando pusiste delante la generosidad de la avaricia, cuando perseveraste sin caer en la derrota, cuando miraste más por los demás que por ti, iluminaste tu sombra con otra sonrisa.

Y cuando quieres jugar, buscas la alegría desesperadamente, quieres que nunca te den el alto, tomar el cielo por asalto, reírte a carcajadas y confiar en tu hada.

Me gustaría recoger tu luz, darle forma de cristal y construir con ella un castillo en el horizonte para que descanses sobre tu meta, Después me gustaría recordarte tu fuerza, con la que eres capaz de levantar al caído, tu vivacidad, con la que festejas la vida, tu sed de gloria que a veces puede saciar la palabra amable de un niño, y tu capacidad para iluminar las largas tardes de otoño.

Cuando vea que tu furia me alcanza, pensaré en los momentos en los que me has dado tanto calor y esperanza, como abriste las ventanas de mi habitación de par en par, y danzaste con mucha soltura, para hacer magia y atraer la suerte, y como una paloma blanca entró a verme.

Nunca olvidaré como miras al cielo, ¡como si fuera tuyo! y pudieras repartir trocitos a los que ha perdido su canción.

Quiero llamarte antes de que amanezca, para verte brillando.

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